Miquel Segura
No podría decir cuántos años tenía el día en que me apercibí de ser alguien distinto a la mayoría de mi entorno. En mi casa, como en todos los hogares chuetas, el tema estaba prohibido, no se mencionaba. Recuerdo, sin embargo, un pálpito de misterio, algo avergonzante y oculto, latiendo en conversaciones apenas iniciadas. Silencios, muecas, palabras rotas, un punto de tensión desconocida en el marco de una existencia aparentemente feliz.










