Se ha nombrado un nuevo rabino para reconstruir la comunidad judía de la ciudad polaca de Cracovia, a corta distancia de Auschwitz.
Abraham Flaks, a sus 38 años, se ha convertido en el primer rabino de Cracovia desde el Holocausto. Debe ser el sueño del destino. La ciudad al sur de Polonia fue un centro de erudición judía por más de 700 años. En la víspera de la Segunda Guerra Mundial, era el hogar de unos 60000 judíos – un cuarto de la población local.
La literatura judía está llena de historias de Cracovia: las fábulas de los golems, la sabiduría de sus rabinos, los casamenteros, el día de mercado y las coloridas fiestas como sucot, pesaj y januca. Pero ser el rabino de Cracovia significa cargar con la abrumadora responsabilidad por estar en el más grande cementerio judío: Auschwitz. De alguna forma el rabino Flaks deberá devolver la luz a la comunidad judía viviente – y enfrentarse a las terribles sombras dejadas por el cercano campo de concentración.