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En dos semanas y media, un grupo de jóvenes judíos pasarán Shabat en Auschwitz. Esta oración de apertura resulta practicamente imposible de comprender, y la misma no se refiere a una visita a un campo de concentración. Es la primera vez desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, que se realiza un intento de renovar la vida judía, en lo que fue alguna vez una aldea mayormente judía con un nombre que será relacionado eternamente con una de las más grandes tragedias de la historia judía.
Durante años han prendido velas en secreto, han intentado no asistir a la iglesia sin llamar la atención, y han escondido sus biblias. Ahora, han decidido salir a la luz. Cientos de descendientes de Anusim (conocidos como marranos) quieren retornar al judaísmo. Pero a lo largo del camino se han dado cuenta que incluso después de la inquisición, ahora enfrentan un nuevo enemigo: algunos judíos que ponen obstáculos en su camino.
Los judíos sefaradíes de la región amazónica del norte de Brasil, tienen razón para celebrar la publicación del primer majzor de Rosh Hashaná (libro de plegarias para el año nuevo judío), el cual incorpora sus costumbres y liturgias. El majzor beneficiará a los judíos portugueses de las comunidades judías sefaraditas como a los Bnei Anusim (personas cuyos ancestros fueron obligados a convertirse al catolicismo en la época de la inquisición y a los cuales los historiadores refieren como “marranos”) de Brasil y Portugal.
Al final de un estrecho, camino empedrado, en el corazón de la ciudad norteña de Portugal, la ciudad de Oporto, se encuentra un antiguo monumento al valor y la ingenuidad judía. Hace muchos años, trabajadores a cargo de renovar una estructura medieval en la calle Sao Miguel 9, en el antiguo cuarto judío, descubrieron una entrada secreta en el piso. Cuando la removieron, ingresaron a un gran cuarto lleno de polvo, el cual tenía un inusual hueco en la fachada.
Más de 500 años después de que sus ancestros fueron obligados a convertirse al catolicismo, y más de 300 años luego de que un pariente fue quemado por practicar secretamente el judaísmo, Miquel Segura de Mallorca, España, retorna al pueblo judío. La semana pasada, en una ceremonia que comenzó con la plegaria de shajarit en el Beit Kneset Shearit Israel, la sinagoga Español y Portuguesa de la ciudad de Nueva York, y continuó con una doble inmersión en las cálidas aguas de la mikve West Side, Segura reafirmó su conexión con sus ancestros judíos. El periodista de 65 años posee un árbol genealógico familiar, con detalles precisos, el cual se remonta a varios siglos atrás.

Cuando le pregunté una vez cuántos judíos cree que viven en América, me impresioné al ver su insistencia acerca de que debía de...