NI?OS ?SANTOS? Y ANTISEMITISMO

NI?OS ?SANTOS? Y ANTISEMITISMO

Por Rabino Niss?n Ben Avraham

LAS SIETE PARTIDASwilliam norwich

El d?a 23 de noviembre de 1221 nac?a en Toledo quien treinta y un a?os m?s tarde se convertir?a en Alfonso X el Sabio.
Cuando en el a?o 1256, tres a?os despu?s de haber subido al trono de Castilla y Le?n, lleg? una embajada pisana para ofrecerle el trono imperial del Sacro Imperio Romano al que aspiraba por ser hijo de Beatriz de Suabia, decidi? cambiar el c?digo legal que acababa de promulgar por uno nuevo que estuviera basado tanto en el anterior, el llamado Esp?culo, como en el Derecho Romano-Can?nigo. Esta obra fue acabada al cabo de diez a?os y es conocida como ?Las Siete Partidas?.

Por ?Sabio? que fuera, no debe extra?arnos que en su s?ptima y ?ltima Partida, dedicara su atenci?n al gran delito de los jud?os, tanto si conservan su fe como si han sido conversos al cristianismo, un delito de asesinato ritual:

?Et porque oyemos decir que en algunos lugares los jud?os ficieron et facen el d?a del Viernes Santo remembranza de la pasi?n de Nuestro Se?or Jesucristo en manera de escarnio, furtando los ni?os et poni?ndolos en la cruz, o faciendo im?genes de cera et crucific?ndolas cuando los ni?os non pueden haber, mandamos que, si fama fuere daqu? adelante que en alg?n lugar de nuestro se?or?o tal cosa sea fecha, si se pudiere averiguar, que todos aquellos que se acercaren en aquel fecho, que sean presos et recabdados et aduchos ante el rey; et despu?s que el sopiera la verdad, d?belos matar muy haviltadamente, quantos quier que sean.??Alfonso X el Sabio, Partidas, VII, XXIV, ley 2

O sea, que se les acusa de llevar a cabo un asesinato ritual en la Semana Santa de los cristianos, tomando normalmente a un ni?o indefenso para ello.

?De d?nde viene esta cruel sospecha?

EL NI?O INGL?S

Pues resulta que unos ciento seis a?os antes, en el 1150, se hab?a escrito en Inglaterra un libelo de sangre con esta acusaci?n contra los jud?os. El autor era un tal Thomas de Monmouth, monje benedictino de la ciudad de Norwich, en Norfolk, al nordeste de Inglaterra.

Cinco o seis a?os antes de llegar a tal ciudad desde su Monmouth natal, en la frontera entre Inglaterra y Cambria, hab?a sido hallado asesinado un ni?o llamado William, y Thomas empez? a dedicar su tiempo y sus esfuerzos a la canonizaci?n del ni?o, reuniendo testimonios sobre su comportamiento ejemplar y sobre el presunto asesinato a manos de los jud?os, que hab?an pertrechado en ?l un asesinato ritual.

Thomas recibi? visiones de Herbert de Losinga, el primer obispo de Norwich que hab?a fallecido unos treinta a?os antes. El obispo le ordenaba que trasladasen el cuerpo del peque?o William a la Sala Capitular del monasterio, pero no lo consigui? hasta despu?s de la muerte del esc?ptico abate El?as, que no acababa de tragarse lo de la beatitud del ni?o. De todos modos, al morir el abate comenz? a cultivarse el culto al peque?o santo, a?n antes de ser beatificado.

En su librito, escrib?a Thomas que hab?a recibido las declaraciones de un jud?o converso al cristianismo llamado Teobaldo, que hab?a entrado a fraile, el cual le cont? que los jud?os ten?an una tradici?n escrita que dec?a que para ganar su libertad y poder regresar a la Patria Jud?a perdida, deb?an crucificar cada a?o un cristiano. Para ello se reun?an los jud?os espa?oles cada a?o en la ciudad de Narbona, en Lengad?c, para elegir el pa?s en que el cristiano deb?a ser sacrificado. El a?o 1144 correspondi?, seg?n el libelo, a Inglaterra, por lo que los jud?os del pa?s se reunieron y decidieron hacerlo en la ciudad de Norwich, eligiendo al ni?o William para ello.

Parece ser que la figura de Teobaldo era un invento de Thomas, igual que la descripci?n del rito que siguieron los jud?os, imitando la pasi?n de Jes?s, ya que en el mismo libro de Thomas, los primeros testimonios solo hablan de que los jud?os lo hab?an matado, e incluso seg?n Teobaldo, solo sab?a que hab?a sido ?sacrificado?.

El libelo escrito por Thomas de Monmouth, llamado ?Vida y Milagros de William de Norwich?, inflam? la ira contra los jud?os en todo el pa?s y llev? a su expulsi?n de Inglaterra en el a?o 1290.

LOS NI?OS GRIEGOS

Lo que no se sabe tanto es que los griegos paganos ya formularon acusaciones parecidas. Un griego de Caria (Turqu?a) llamado Apolonio Molon, escrib?a contra los jud?os y sus palabras fueron citadas por un griego egipcio llamado Api?n, a mediados del primer siglo com?n, con la misma acusaci?n, que fue refutada por Flavio Josefo en su famoso libro ?Contra Apionem?.

Api?n incit? a Cal?gula contra los jud?os con el libelo de sangre, que ?los jud?os hacen su pan ?zimo [matz?] con la sangre de un ni?o griego al que previamente engordan durante un a?o dentro del Templo, caus?ndole la muerte, ofreciendo su cuerpo como un sacrificio, comiendo sus ?rganos internos y haciendo un juramento de enemistad contra todos los griegos?.

EL NI?O ARAGON?S

La acusaci?n de crimen ritual se repiti? en el mismo a?o 1250, el d?a 31 de agosto, en la aragonesa ciudad de Zaragoza, en la figura de Dominguito de la Val, de siete a?os, que seg?n la leyenda fue enga?ado y asesinado por el jud?o Albayuceto. Fue enterrado en la iglesia de San Gil y luego trasladados a la Catedral donde tiene su propia capilla. Fue canonizado y es el patr?n de los ?infanticos? de la escolan?a de la ciudad y tiene una cofrad?a a su nombre.

En un libro publicado en 1449 por el fraile converso Alonso de la Espina, ?Fortalitium Fidei. Contra jud?os, sarracenos y otros enemigos de la fe cristiana?, se inventariaba una larga lista de cr?menes atribuidos a los jud?os. Aparecen varios relatos de crucifixiones infantiles, todos ellos dados por ciertos.

EL NI?O SEGOVIANO

Un nuevo caso, trascrito tal cual. El cronista Diego de Colmenares en su Historia de la insigne Ciudad de Segovia (1637), transmite el suceso:

Celebr?base tranquilamente por los cristianos la Navidad de 1468 cuando vino a turbar su quietud la irritante nueva de que los jud?os de la Aljama de Sep?lveda, aconsejados por su rabino, Salom?n Picho, hab?anse apoderado de un ni?o cristiano, y llev?ndole a un muy secreto lugar, cometido en ?l todo linaje de injurias y violencias. Al fin, poni?ndole en una cruz, hab?anle dado muerte, a semejanza de la que al Salvador impusieron sus antepasados. Divulgado en tal forma el hecho, lleg? luego a conocimiento del Obispo de Segovia, Don Juan Arias D?vila, jud?o converso, hijo del Contador Mayor de Enrique IV. Fiel a la pol?tica de los ne?fitos, apret? don Juan en el castigo de tal manera que, conducidos a Segovia los acusados, fueron hasta diecis?is entregados a las llamas, y puestos los restantes en la horca, despu?s de ser arrastrados. No satisfizo, sin embargo, tan duro castigo a los moradores de Sep?lveda. As?, tomando las armas, al saber que el obispado se contentaba con tan poco, dieron de rebato sobre la juder?a, inmolando en sus propias casas a la mayor parte de sus moradores. Salv?ronse algunos en la fuga; pero al buscar asilo en las cercanas villas y aldeas, llevaban delante de s? la fama de su crimen, que despertaba en todas partes an?logas sospechas y acusaciones.
De este ni?o ?sacrificado? no se conoce su nombre, ni ha llegado a los altares para ser objeto de culto, solo un retablo barroco dedicado a san Blas en la catedral de Segovia, copiado del de Dominguito de Val.

EL NI?O TOLEDANO
Pero el caso m?s conocido, sin duda, es el del ?Santo Ni?o de la Guardia?.

Parece que las primeras detenciones, seg?n la documentaci?n que tenemos actualmente, no se produjeron como resultado de la investigaci?n de ning?n asesinato. Que se sepa, ni se encontr? cad?ver alguno ni se denunci? la desaparici?n de ning?n ni?o. Los primeros detenidos, judeo-conversos, fueron acusados ?nicamente de judaizantes, y solo durante los interrogatorios de que fueron objeto en prisi?n se ir?a fraguando la idea de que hab?an cometido un crimen ritual.

En?junio de 1490 se detuvo en Astorga a un converso llamado Benito Garc?a, cardador ambulante, natural del pueblo deLa Guardia. Fue conducido ante Pedro de Villada, provisor del obispado de Astorga, e interrogado. Se conserva la confesi?n de Benito Garc?a, con fecha de 6 de junio de 1490, de la cual se desprende que s?lo se le acusaba de judaizante. El acusado explica en el mencionado documento que cinco a?os antes (en 1485) hab?a regresado secretamente a la religi?n jud?a, alentado por otro converso, tambi?n de La Guardia, llamado Juan de Oca?a, y por un jud?o de Tembleque, localidad que est? a unos diez quil?metros al sur de la Guardia. Yucef Franco, zapatero, el jud?o de Tembleque mencionado por Benito Garc?a, fue detenido por la Inquisici?n.

Se encontraba encarcelado en Segovia el 19 de julio de 1490 cuando, al sentirse enfermo, fue visitado por un m?dico, Antonio de ?vila. Yucef solicit? al m?dico la presencia de un rabino. En lugar de un rabino, el m?dico se present? en su segunda visita acompa?ado de un fraile, Alonso Enr?quez, disfrazado de jud?o y haci?ndose llamar Abrah?n. El prisionero, utilizando varias palabras en hebreo, pidi? al fingido rabino que comunicase al rav de Castilla, Abraham Seneor, que se encontraba preso por la muerte (?mit??) de un muchacho (?nahar?) que hab?a servido a la manera de ?aquel hombre? (?otohays?, eufemismo para hacer referencia a Jesucristo). La segunda vez que fue visitado por los dos hombres, Yucef no volvi? a mencionar ese asunto. Las declaraciones posteriores de Yucef implicaron a otros jud?os y conversos.

El 27 de agosto de 1490, el inquisidor general, Tom?s de Torquemada, dict? una orden para que los encarcelados en Segovia fuesen trasladados a ?vila para ser juzgados all?. En esta orden se mencionan todos los encarcelados en Segovia que tienen relaci?n con el caso: los conversos Alonso Franco, Lope Franco, Garc?a Franco, Juan Franco, Juan de Oca?a y Benito Garc?a, todos ellos vecinos de La Guardia; Yucef Franco, jud?o de Tembleque; y Mose Abenam?as, jud?o de Zamora. Las acusaciones que constan en la orden son de herej?a y apostas?a, as? como de cr?menes contra la fe cat?lica.
Los inquisidores encargados del proceso fueron Pedro de Villada (el mismo que hab?a interrogado en junio de 1490 al converso Benito Garc?a); Juan L?pez de Cigales, inquisidor de Valencia desde 1487; y fray Fernando de Santo Domingo. Todos ellos eran hombres de confianza de Torquemada. Fray Fernando de Santo Domingo, adem?s, hab?a escrito antes el pr?logo de un difundido op?sculo antisemita.

El proceso contra el jud?o Yucef Franco dio comienzo el 17 de diciembre de 1490. Se le acus? de intentar atraer al juda?smo a los conversos, as? como de haber participado en la crucifixi?n ritual de un ni?o cristiano en Viernes Santo. Antes del proceso, ya se hab?an conseguido al menos las confesiones de Benito Garc?a y de Yucef Franco.

Seg?n el famoso historiador e investigador de la Inquisici?n Yitsjac Baer, ?parece que los acusados confesaron parcialmente y declararon contra los otros con la esperanza de verse libres por este medio de la trampa que les hab?a tendido la Inquisici?n?.

Cuando se ley? la acusaci?n, Yucef Franco grit? que era ?la mayor falsedad del mundo?. Se conservan las confesiones, obtenidas bajo tormento, de este reo: al principio s?lo hace referencia a conversaciones en la c?rcel con Benito Garc?a y que incriminan a ?ste como judaizante, pero despu?s comienza a hacer referencia a una hechicer?a realizada unos cuatro a?os antes (en 1487, quiz?) en la que se habr?a utilizado una hostia consagrada, robada en la iglesia de La Guardia, y el coraz?n de un ni?o cristiano. Las declaraciones siguientes de Yucef Franco van dando m?s detalles acerca de este tema, incriminando sobre todo a Benito Garc?a. Se conservan tambi?n declaraciones de este ?ltimo, realizadas ?estando puesto en el tormento?, contradictorias con las de Franco, y en el que se trata sobre todo de incriminar al segundo.

Incluso se realiz? un careo entre Yucef Franco y Benito Garc?a, el 12 de octubre; en el protocolo de dicho encuentro se dice que sus declaraciones fueron concordantes, lo cual es sorprendente, ya que las anteriores hab?an sido contradictorias.

En octubre, uno de los inquisidores, Fray Fernando de San Esteban, viaj? a Salamanca y en el convento de San Esteban se entrevist? con varios expertos juristas y te?logos, quienes dictaminaron la culpabilidad de los acusados. En la fase final del proceso, se hicieron p?blicos los testimonios, y Yucef Franco intent? refutarlos sin ?xito. Las ?ltimas declaraciones de Franco, obtenidas bajo tormento en el mes de noviembre, a?aden m?s detalles a los hechos: muchos de ellos, seg?n la opini?n de Baer, tienen un claro origen en la literatura antisemita.

El 16 de noviembre de 1491, en el Brasero de la Dehesa, en ?vila, (junto al puente de Spiritu Sancto sobre el R?o Chico, que une el Camino Cerezo con la Extrarradio, seguramente donde est? ahora el campo de f?tbol), todos los procesados fueron relajados al brazo secular y quemados en la hoguera. Fueron ejecutadas ocho personas: dos jud?os, Yucef Franco y Moshe Abenam?as, y seis conversos, Alonso, Lope, Garc?a y Juan Franco, Juan de Oca?a y Benito Garc?a. Se conservan las sentencias de Yucef Franco y Benito Garc?a, que fueron le?das en el mismo auto de fe, seg?n era costumbre.

Durante el siglo XVI fue cre?ndose una leyenda seg?n la cual la muerte del Santo Ni?o habr?a sido semejante a la de Jesucristo, lleg?ndose incluso a destacar similitudes entre la topograf?a del pueblo toledano en el que supuestamente ocurrieron los hechos y la de Jerusal?n, donde muri? Jes?s.

En 1569 el licenciado Sancho Busto de Villegas, miembro del Consejo General de la Inquisici?n (?la Suprema?) y gobernador del arzobispado de Toledo (posteriormente ser?a tambi?n obispo de ?vila) escribi?, a partir de los documentos del proceso, que se conservaban en los archivos del tribunal de Valladolid, una Relaci?n autorizada del martirio del Santo Inocente, que qued? depositada en el archivo municipal de la villa de La Guardia. En 1583 se public? la Historia de la muerte y glorioso martirio del santo inocente que llaman de Laguardia, obra de fray Rodrigo de Yepes.

En 1720 apareci? en Madrid otra obra hagiogr?fica, la Historia del Inocente trinitario el Santo Ni?o de la Guardia, obra de Diego Mart?nez Abad, y en 1785, el cura de localidad toledana, Mart?n Mart?nez Moreno, public? su Historia del martirio del Santo Ni?o de la Guardia.

La leyenda construida con estas sucesivas aportaciones afirma que ciertos conversos, tras asistir a un auto de fe en Toledo, planearon vengarse de los inquisidores mediante artes de hechicer?a. Para hacer su conjuro necesitaban una hostia consagrada y el coraz?n de un ni?o inocente. Juan Franco y Alonso Franco secuestraron al ni?o junto a la Puerta del Perd?n de la catedral de Toledo y lo trasladaron a La Guardia. All?, el d?a de Viernes Santo simularon un juicio. El ni?o, al que en la leyenda se llama Juan (en otras versiones se le llama Crist?bal) y se dice que era hijo de Alonso de Pasamonte y de Juana la Guindera (a pesar de que nunca apareci? ning?n cad?ver), fue azotado, coronado de espinas y crucificado, del mismo modo que Jesucristo. Le arrancaron el coraz?n, que necesitaban para el conjuro. En el momento de la muerte del ni?o, su madre, que era ciega, recobr? milagrosamente la vista. Tras darle sepultura, los asesinos robaron una hostia consagrada. Benito Garc?a iba hacia Zamora llevando la hostia y el coraz?n para recabar la ayuda de otros correligionarios para realizar su conjuro, pero fue detenido en ?vila a causa de los resplandores que emit?a la hostia consagrada, que el converso hab?a escondido entre las p?ginas de un libro de rezos. Gracias a su confesi?n, se detuvo a los otros participantes en el crimen. Tras la supuesta muerte del Santo Ni?o, se le atribuyen tambi?n varias curaciones milagrosas.

La hostia consagrada se conserva en el monasterio dominico de Santo Tom?s, en ?vila. Del coraz?n se dijo que hab?a desaparecido milagrosamente, al igual que el cuerpo del ni?o, por lo cual se crey? que, como Jesucristo, hab?a resucitado. Sigue habiendo en la web escalofriantes declaraciones a favor del ?santo? y contra los p?rfidos jud?os. Basta apuntar su nombre y buscar.

EL NI?O ITALIANO Y EL PROFESOR ITALIANO-ISRAEL?

Por cierto, que la antigua sinagoga de la italiana Trento, en la actual calle Giannantonio Manci, que se hab?a convertido en capilla despu?s del ?martirio? (en 1475) del santo ni?o de turno en la ciudad, el llamado s. Simonino, parece que ha sido puesta a la venta y adquirida por jud?os para un centro cultural, dando pie a un nuevo ?sacrilegio? al convertir una iglesia en sinagoga.

Hablando de este Simonino, y tergiversando terriblemente sus palabras, se ha acusado al profesor Ariel Toaff de la Universidad de Bar Il?n, de aceptar que estos ritos se hayan cometido en el pasado. El profesor Toaff ha desmentido las acusaciones alegando que ?los que las han hecho, sencillamente no han le?do el libro?.

La historia sigue su curso?

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