{"id":31820,"date":"2016-05-23T12:08:57","date_gmt":"2016-05-23T10:08:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.shavei.org\/es\/?p=31820"},"modified":"2016-05-23T12:08:57","modified_gmt":"2016-05-23T10:08:57","slug":"save-the-subbotnikshay-que-salvar-a-los-sobotniks","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.shavei.org\/es\/blog\/2016\/05\/23\/save-the-subbotnikshay-que-salvar-a-los-sobotniks\/","title":{"rendered":"Hay que salvar a los sobotniks"},"content":{"rendered":"<p><!--:en--><\/p>\n<div><span style=\"font-family: Verdana; font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/www.shavei.org\/communities\/subbotniks\/articles-subbotniks\/save-the-subbotniks\/attachment\/128431462910593562subbotnik12\/\" rel=\"attachment wp-att-925\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-925\" title=\"128431462910593562subbotnik12\" src=\"https:\/\/shaveiisrael.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/128431462910593562subbotnik12.png\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"273\" \/><\/a><\/span>A cientos de kil\u00f3metros al sur de Mosc\u00fa, en el remoto coraz\u00f3n de Rusia, se encuentra uno de los testimonios m\u00e1s convincentes del poder de convocatoria de la identidad jud\u00eda. All\u00ed, en la peque\u00f1a y nevada aldea de Vysoki, los \u00faltimos remanentes de un grupo conocido como los sobotniks se aferran tenaz, pero d\u00e9bilmente, a la religi\u00f3n de Mois\u00e9s e Israel.<\/p>\n<p>Si bien sus or\u00edgenes se pierden en la niebla del misterio, los sobotniks, y todo lo que representan, reclaman nuestra atenci\u00f3n y nuestra ayuda.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de dos siglos, un numeroso grupo de campesinos rusos de la regi\u00f3n de Voronezh decidi\u00f3 convertirse al juda\u00edsmo, como parte de lo que los historiadores describen como una inexplicable ola de \u00absectas judaizantes\u00bb que aparecieron en el escenario teol\u00f3gico de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Se los conoci\u00f3 como \u00absobotniks\u00bb por su observancia del Sobot, o Shabat, de los jud\u00edos. Si bien no queda claro por qu\u00e9 optaron por ser jud\u00edos, una cosa es cierta: se requer\u00eda mucho coraje para desafiar el antisemitismo y la oprimente discriminaci\u00f3n de la Rusia zarista, que dif\u00edcilmente pod\u00eda ser considerada como un basti\u00f3n del filosemitismo.<\/p>\n<p>En verdad, desde sus mismos comienzos padecieron terriblemente por su decisi\u00f3n de ser jud\u00edos. Simon Dubnow, el gran historiador de la juder\u00eda en Rusia y Polonia, se\u00f1al\u00f3 que los sobotniks llamaron la atenci\u00f3n del zar por primera vez en 1817, cuando elevaron sus quejas por \u00abla opresi\u00f3n que padec\u00edan a manos de las autoridades locales, tanto eclesi\u00e1sticas como civiles, por profesar la fe mosaica\u00bb. Pero el pedido tuvo un efecto contraproducente y despert\u00f3 la ira del zar Alejandro I, que expuls\u00f3 a miles de sobotniks a los confines m\u00e1s alejados del imperio.<\/p>\n<p><!--:--><!--more--><\/p>\n<\/div>\n<p><!--:--><!--:es-->\u00abLos l\u00edderes y maestros de las sectas judaizantes deben ser afectados al servicio militar, y los ineptos para el servicio ser\u00e1n deportados a Siberia\u00bb, sentenciaba un decreto emitido por el Consejo de Ministros de Rusia en 1823, que a\u00f1ad\u00eda: \u00abCualquier manifestaci\u00f3n externa de la secta, como la celebraci\u00f3n de encuentros para rezar y la observancia de ceremonias que no guarden semejanza con las de los cristianos, estar\u00e1 prohibida\u00bb.<\/p>\n<p>No obstante, a pesar de los dos siglos de exilio forzoso, las persecuciones y el desd\u00e9n de sus vecinos, de alguna manera los sobotniks lograron sobrevivir, aferrados a su juda\u00edsmo en circunstancias muy dif\u00edciles. Observaban el Shabat y la kashrut, rezaban tres veces al d\u00eda y se colocaban los tefilin (filacterias), celebraban todas las festividades jud\u00edas, desde Yom Kipur hasta Lag BaOmer, horneaban su propia matz\u00e1 para P\u00e9saj y en algunos casos lograban enviar a sus ni\u00f1os a estudiar en las grandes yeshivot de Lituania del siglo XIX.<\/p>\n<p>PERO LAS SIETE d\u00e9cadas de severo r\u00e9gimen comunista dejaron su impronta en los sobotniks, al igual que en resto de la juder\u00eda rusa, y les presentaron nuevos desaf\u00edos en sus esfuerzos para mantener su identidad.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen sovi\u00e9tico quiso forzarlos a asimilarse tratando de obligarlos a trabajar en Shabat, un esfuerzo que demostr\u00f3 ser est\u00e9ril. Asimismo, las autoridades asentaron intencionalmente rusos no jud\u00edos entre ellos, con la esperanza de quebrar la compacta estructura tradicional de la vida comunitaria de los sobotniks.<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica sovi\u00e9tica llev\u00f3, a partir de los a\u00f1os sesenta, a un creciente n\u00famero de matrimonios mixtos en la joven generaci\u00f3n y a una disminuci\u00f3n en el nivel de su observancia y conocimientos religiosos.<\/p>\n<p>En una visita a Vysoki a principios de esta semana, asist\u00ed al servicio religioso matutino del lunes, que segu\u00eda escrupulosamente el rito askenaz\u00ed, pero que fue totalmente recitado en ruso. El \u00faltimo miembro de la comunidad que sab\u00eda leer las plegarias en hebreo era un anciano de 93 a\u00f1os, que concret\u00f3 su ali\u00e1 dos meses atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Ciertamente, en los \u00faltimos a\u00f1os unos 500 sobotniks de Vysoki se han trasladado a Israel, en donde env\u00edan a sus hijos a escuelas religiosas y practican un estilo de vida observante. No obstante, a pesar de que en Vysoki a\u00fan quedan 800 sobotniks que quieren concretar su ali\u00e1, el Ministerio del Interior de Israel ha empezado de pronto a ponerles obst\u00e1culos en el camino.<\/p>\n<p>Los postulantes de Vysoki con frecuencia deben esperar hasta tres a\u00f1os para recibir respuesta a su solicitud de traslado, mientras el Ministerio del Interior los mira con recelo, aunque casi todos tienen familiares que ya viven en Israel.<\/p>\n<p>A mediados de 2003, el entonces ministro del Interior Avraham Poraz tom\u00f3 la decisi\u00f3n de impedir la ali\u00e1 de sobotniks casados con no jud\u00edos, a consecuencia de lo cual muchas familias que no quer\u00edan dejar a sus hijos o hermanos en Rusia, optaron por no venir.<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica es opuesta a la que se aplica al resto de la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en donde la pregunta de qui\u00e9n es el c\u00f3nyuge de alguien no es en absoluto relevante para el derecho de venir a Israel.<\/p>\n<p>\u00abEso no est\u00e1 bien\u00bb, me dijo Lubov Goncharev en un encuentro en Vysoki. Sus padres, ambos de m\u00e1s de 70 a\u00f1os, planearon su ali\u00e1 para fines de mes, pero su pedido de venir con ellos fue rechazado porque su marido no es jud\u00edo. \u00abTambi\u00e9n yo quiero concretar mi ali\u00e1 y criar a mis hijos como jud\u00edos en Israel. \u00bfPor qu\u00e9 el gobierno no me permite ir?\u00bb<\/p>\n<p>Ciertamente, los mismos sobotniks dicen que aceptar\u00edan pasar la conversi\u00f3n si ello eliminara las dudas sobre su condici\u00f3n, o la de sus c\u00f3nyuges e hijos.<\/p>\n<p>Pero eso no parece interesar mucho al Ministerio del Interior, por lo que un gran n\u00famero de ni\u00f1os jud\u00edos sobotniks se pierden para el pueblo jud\u00edo, posiblemente para siempre.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una investigaci\u00f3n realizada por el Dr. Velvl Chernin, un etn\u00f3grafo que se desempe\u00f1a como emisario de la Agencia Jud\u00eda en Mosc\u00fa, se estima que hay unos 10.000 sobotniks dispersos en algunas decenas de comunidades en Rusia, Ucrania y Siberia. Chernin dice que la asimilaci\u00f3n impuesta a los sobotniks por los sovi\u00e9ticos debilit\u00f3 tanto los lazos de la joven generaci\u00f3n con el juda\u00edsmo que, si no se les permite ir a Israel, la mayor\u00eda desaparecer\u00e1 en una generaci\u00f3n o dos.<\/p>\n<p>Es sencillamente inconcebible que el gobierno israel\u00ed permita una injusticia como \u00e9sa. Los sobotniks desafiaron la crueldad zarista y la represi\u00f3n sovi\u00e9tica para ser jud\u00edos, con gran riesgo de sus vidas y su bienestar. \u00bfC\u00f3mo puede ahora el Ministerio del Interior cerrarles las puertas de manera tan insensible y de miras tan estrechas?<\/p>\n<p>Corresponde que el gobierno revise la pol\u00edtica del Ministerio del Interior y que permita a los sobotniks remanentes venir a Israel. Est\u00e1n preparados para ello y dispuestos a hacer todo lo necesario para ser nuevamente aceptados en el seno del pueblo jud\u00edo y la sociedad israel\u00ed, por lo cual no hay ninguna raz\u00f3n valedera para no traerlos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Si bien se los ve y oye como t\u00edpicos campesinos rusos, con los rasgos faciales y los modales que resultan familiares a quien ha visto El violinista sobre el tejado, no debemos permitir que las apariencias nos enga\u00f1en.<\/p>\n<p>Los sobotniks son jud\u00edos en todo sentido, y ha llegado el momento de que Israel los traiga a casa.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br \/>\nEl autor fue ayudante del ex Primer Ministro Biniamin Netaniahu y es el fundador de Shavei Israel (<a href=\"https:\/\/www.shavei.org\/\">www.shavei.org<\/a>), que ayuda a los \u00abjud\u00edos perdidos\u00bb a retornar a su pueblo.<\/p>\n<p><!--:--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A cientos de kil\u00f3metros al sur de Mosc\u00fa, en el remoto coraz\u00f3n de Rusia, se encuentra uno de los testimonios m\u00e1s convincentes del poder de convocatoria de la identidad jud\u00eda. 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